Detrás de las piedras se esconde el amor.
Tu mirada es como un rayo que me parte en mil pedazos.
Y yo caigo, me desvanezco en cámara lenta.
Mientras la gente sigue con su vida, como puede.
Me convierto en una flor que crece en el barro.
Pienso que quiero que lleves tus manos a mi espalda,
me corras el pelo y beses mi cuello,
como quien besa la ternura.
Y yo te miro y no te das cuenta,
que nos imagino tirados en la cama escuchando al flaco.
Y caminamos, sin decir nada.
Aparece el silencio, la incomodidad, la calle desierta.
Llega el abrazo de despedida.
Al fin y al cabo somos todas las cosas que no nos dijimos.
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