4.3.22

EL SPLEEN DE BOEDO, FABIÁN CASAS


Sé lo que hicimos el verano pasado
cuando el heladero cruzaba las calles
bajo el desierto spleen de Boedo.
Y abombado por el calor,
dormía en el garage,
el perro siberiano de los Scardanelli.
El verano pasado: pisado.
Los cigarrillos doblados, olor,
la voz de Roberto Carlos en los parlantes de la avenida.
Como una resistencia eléctrica
cuyos filamentos se apagan lentamente
la tarde roja vira al negro
y empieza la percusión de los postigos
tocados por el viento.
Bajo los látigos del agua, las plantas.
En las ventanas, los mosquiteros.
Las cortinas hechas con largas tiras de plástico,
bailan en las puertas de las cocinas.
Y se encienden los espirales en las mesitas de luz.