Si el año terminara mañana
nos ahorraría esta sensación
de perder el tiempo.
El error no explica
la imagen de tu madre
bailando cumbia
como si fuera rocanrol.
No es –dice cada uno– que no te entienda.
Aunque eso parece.
(bis)
¿Será cierto que cambiamos?
¿Podrá ser que tardamos en hacerlo?
Queda ponerse al día,
medir el tiempo en meses,
consumir una droga tan demodé
como la construcción de sonetos.
Aquí no hacen falta palabras,
lo que faltan son ideas.