A Ian Curtis
Cargas el odio
como una piedra,
duplicando el negro
sobre tu lomo;
en el espacio
en carne viva
donde crecieron
alas heridas.
Corazón cercado,
roto corazón,
a un golpe de tiempo
y de vida.
Amor convulso,
desmayado amor,
eléctrico y nervioso.
Bandera rota, vencida,
que ondea
ya sin aire,
sobre la viga
de la cocina.
